martes, 4 de septiembre de 2012

UNA ALONDRA EMBELESADA POR LA BRISA DE VERANO



Por un instante renuncia
a tu instinto de conservación absurdo,
deja en el olvido las reflexiones
hasta que se marchiten los porqués….
no todo puede ser comprensible.
 
No me mires desde afuera
adherido al desconcierto,
toma aliento con fuerza, hasta que sientas ahogo,
vuelve finitos los nudos que te atan  
y elije caminar sin miedo,
date el privilegio y arriésgate a saltar,
deja que prospere el gozo…
no prolongues la agonía mutua.
 
Conviérteme en tu realidad sagrada,  
desata voluntariamente tu bondad,
brevemente mírate al espejo,
déjate atrapar por la luz,
observa que nada es absoluto, ni se repite igual,
no busque más, no lo encontraras….
no hay paralelo, no hay perfección….
solo tú y yo, auténticos.
 
Protégeme de tu ausencia
no me expongas más al daño de tu olvido,
la distancia no es interminable.
inmóvil y cálida bajo el sol estoy….
no renuncies y alcánzame,
 
Oye mi voz
que se libera en medio de la melancolía
y desafía tu desconfianza,
pretendiendo convertirse
en evidencia de todo aquello que sentiste,
que en medio de la sombra
se dispone a denunciar lo que poco a poco olvidaste…
lo trascendente deja rastro.
 
Repara en mis ojos que aunque atormentados
no le dan cabida a la lastima,
que aunque cansados y ligeramente confundidos  
exigen comunicarse  con los tuyos,  
descubrir tus sonrisas invisibles,
entender el idioma de tus gestos….
permíteme dilucidar tus sentimientos.

SUSPENDIDA EN LA VENTANA



Sus resueltos dedos,
semejanzas innegables de luciérnagas veloces,
pincelan delicados símbolos verde azulados
en la pista nívea de la curvatura de su palma,
bajo el caritativo abrigo de la noche oscura
y el quejido débil
de un eco nómada y aturdido.

Puliendo con finos trazos de sus dedos torpes
los definidos limites de su boca trémula,
seca, ávida,
agitada por el deseo feroz y desatado,
por fantasías ilimitadas e impronunciables.

Con su cara limpia y sosegada,
amplia y hermosa como paisaje andino,
perfumada a mar plagado de estrellas enormes y ebrias …
con su cara de ser dócil e inocente,
engalanada por ojos perfectos y abismales
capaces de ver a través de la densa niebla,
de decolorar matices fuertes con su brillo rutilante
y colorear sombras grises, cobardes y horrorosas.

Ojos grandes
 como montaña y cielo,
donde se conjugan el tiempo caminado
 y el futuro incierto,
ojos quietos
que hablan a través de su mutismo pleno
y permiten olvidar la confusión y el miedo.

Mientras se mueve su inmenso cielo,
se aquieta el piso que a sus pies arrulla,
y el pequeño horizonte se agranda
a medida que se acerca a la ventana
donde yacen placidos sus brazos,
rozando el marco de carcomido roble…

El cansancio vence a la débil noche  
y surge la mañana victoriosa…
despierta el sol apacible, fuerte, cálido
y besa con premura  esa cara limpia, sosegada,
amplia y hermosa como paisaje andino,
perfumada a mar plagado de estrellas enormes y ebrias.

POR: ANA MARIA DELGADO P.

CARICATURA DE UN HUMORISTA


En medio de la saciedad de sus delirios,

con su hermetismo burlesco,
desvelado, maltrecho, con la mirada extraviada
sofocado entre la ceniza fría,
adherido a sus internos lamentos quebradizos,
sin ser capaz de oír
sin ser capaz de hablar  
a razón de no gastar palabras.
 
Ante el panorama sombrío e interminable,
ante el presagio detestable e inevitable de su fin
y el festín malsano de sus temores,
no ansia evadir el daño o asumir su angustia,
ni olvidar las cosas que oculto o desvanecer sus silencios,
ni quebrar sus odios o menguar su ira,
ni llenar los vacíos injustos intentando olvidar ausencias,  
ni despegar sus pies de la realidad antes de tiempo
o borrar de su memoria sus impertinencias.
 
No busca volver finita su impaciencia,
ni contemplar en la oscuridad su sombra,
o resucitar su esperanza marchita,
mucho menos pretende volver la noche día,
ni calentar su vida con el recuerdo de un aliento tibio,
ni apagar con lágrimas su efervescencia tardía,
o tener lo que hace rato ha perdido.
 
Al borde de su locura,
intenta armar piezas sueltas y revueltas,
desandar sus pasos,
leer desde atrás hacia adelante
cada página de los episodios de su vida,
tratando de entender sus ilógicos actos,
los hechos verosímiles,
la vaguedad de las cuestiones inútiles,
la matriz de sus pensamientos subversivos,
el resultado de sus momentos de dudas y disertación,
las ganancias de sus ratos de ocio y de licor,
descifrar lo dolorosamente perceptible
y lo inmerecidamente imperceptible,
los espacios de luz y oscuridad,
los movimientos de su cuerpo y de su lengua,
la fijación de sus ojos,
cada percepción de sus sentidos.
 
Aprender la lección al final,
languideciendo en el tiempo,
celebrando la muerte
sin su viejo violín en las manos,
lejos de la ficción deforme,
sin alarmarse ya por los insultos anónimos
olvidando frases memorables de carteles corroídos
borrando para siempre direcciones y fachadas,
desnudo… sin aire, sin agua,
avanzando a tropezones
hacia el paraíso o el averno,
lejos de la mirada y el alcance de todos
sin ser imagen y semejanza de nadie
refugiado tras la puerta trasera
donde poco a poco se apolillaron los clichés.
 
POR: ANA MARIA DELGADO P

sábado, 9 de abril de 2011

EFLUVIOS DE LOS CUERPOS TIBIOS A MITAD DEL INVIERNO

Es un cuerpo místico,
que eleva el viento despacio
y que deja a su paso
una brillante estela de agua.


Es un cuerpo trémulo
vestido de blanco,
conjugado artísticamente,
con negros cabellos largos.




Es el misterio dulce,
de un rostro con ojos cerrados,
es el refugio del viento,
que se embriaga enamorado,
al penetrar cada rincón,
de ese hermoso cuerpo blanco.




Es una boca escarlata,
suavemente mojada,
cerrada herméticamente,
capturando en la garganta,
miles de gritos que duermen,
esperando la madrugada.




Es la blancura de un cuerpo
que se eleva y se eleva,
y en la cumbre se convierte,
en pequeña mariposa dorada,
que cautiva las miradas
de viajeros extraviados,
que al seguirla encuentran
la ruta tan anhelada.




Es nenúfar, es orquídea,
es rosa, es clavel,
es perla, es rubí
es diamante, esmeralda,
es oro, es plata,
es fuego, es lluvia,
es concha, es metal,
es roca, es algodón,
es luna llena muriendo en el mar,
es mar que se mueve,
que se agita,
que se sosiega.




Ese cuerpo es música,
es sonido, es letra,
es lenguaje, es palabra,
es escrito, es poema,
es historia, es presente,
es color, es movimiento,
es  vida, es muerte,
es estrella,es rayo,
es noche cálida, es fría madrugada,
es aroma de invierno,
es arte....


POR: ANA MARÍA DELGADO P.

viernes, 8 de abril de 2011

AL ABRIGO DEL SOL

Me estremezco al escuchar
el continuo y  brusco golpear
de las impredecibles y pesadas gotas de lluvia,
en las tejas de barro de la antigua casa.

La humedad traspasa las gruesas paredes,
y el frio  impresionante punza en mi piel,
te miro y me acerco a ti en el lecho,
sintiendo en mi rostro  tu tibio aliento.


Te observo, mientras duermes,
frágil e inocente,   
y me provoca arrancarme la piel
y cubrirte con ella,
combatiendo al viento que se arremolina,
en  las delicadas formas de tu cuerpo.


Tu piel dorada murmura,
como suaves notas de acordeón,
implorando que mis manos de artista,
te recorran sin pudor.


Despiertas, 
desbordas besos
confías en mí,
me quemas con tu fuego,
me enrollas entre tu cabello,
entre tus manías y  tus juegos
decides cada paso y te sigo…


Me vuelvo amante prisionero de ti...
hasta saciarme beso con ternura tus prados,
tus enramadas, tus bosques y tus claros…
     en autentica e intima guerra pasional
nos enfrentamos,
sin farsas, sin frenos…


Tejemos ofrendas al amor,
nuestros cuerpos bailan sin rienda,
al compas pasional de los deseos,
y hablan de nuestras ganas juntas…
en el aire se percibe
la fragancia ligera a maduras manzanas,
a  rosas, a mangos...
es el olor de nuestros insaciables cuerpos



Olvidamos el frio, la humedad de las paredes,
el incesante y  rudo golpear
de las impredecibles y pesadas gotas de lluvia
en las tejas de barro de la antigua casa…

                                                                  POR: ANA MARIA DELGADO P.

ATRAVESANDO MUROS MIENTRAS CAE LLOVIZNA EN EL DESIERTO

Sombra que se estrella en la pared,
voz que agitada grita y se pierde,
cicatriz que se  abre
cual  grifo que sangra opacando sueños,
oscura y estrecha prisión devoradora de ilusiones,
imprudente y perversa causante de fuertes dolores.
                                      
Piel  gastada, huesos débiles,
cuerpo enfermizo y extenuado,
calor, mugre, hambre…..
lágrimas que ensombrecen las miradas…
recuerdos que se alejan…
esperanzas que se disipan como bruma,
repudiable olor a despiadado olvido….
soledad encaramada en nubes oscuras,
marasmo a vivir situaciones inmerecidas,
labios ajados ….garganta cansada,
manos curtidas, sangrantes, doloridas…
                                                          

Hombre de mirada ausente,
…. como ha pasado el tiempo,
como ha abusado de ti el olvido ….

                                                                 
Que la milagrosa brisa,
atraída por los gritos sensuales de la madrugada,
enamorada de su cuerpo de claridad prometedora,
en medio de una declaración romántica,
algún día permita,
que suavemente te tomes,
de sus frescos y ondulantes cabellos,
para viajar lejos
de las sombrías paredes
que estancaron tu vida…
y abortaron tus prolíficos sueños,
y las ideas que a raudales,
florecían en tu mente admirable.
                                                                   
Desnudaras tu cuerpo y tu alma
abrirás  tu pecho…. para que el sol funda el hielo,
renunciaras  a la sensación de derrotas,
no compensarás la amargura del dolor con dolor,
te despedirás eternamente del recuerdo,
de los persistentes azotes
de la soberbia y la maldad.


Enterraras los sentires y pensares de desagravio,
te olvidaras de nombres,
de fechas,
de hechos,
de indiferentes miradas,
de palabras sin efecto,
de incumplidas promesas que flotaron
alejándose en medio del vendaval,
de gotas de compasión que se secaron,
antes de humedecer las hoja muertas,
del árbol que hace mucho tiempo,
viste morir frente  a la estrecha ventana
de tu forzada morada,
ventana que sin intención,
te recuerda que afuera,
tu alma puede moverse con cadencia,
y tu voz puede estallar en grito liberador,
para reconquistar las cosas simples
que un día amaste …

POR: ANA MARIA DELGADO P.